Humano, demasiado humano

Trailer

Título original: Der untergang
Dirección: Oliver Hirschbiegel
Producción: Bernd Lepel
Guión: Bernd Eichinger
Reparto: Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara, Corina Harfouch, Ulrich Matthes, Juliane Köhler, Heino Ferch, Christian Berkel, Götz Otto.
Países: Austria, Italia, Alemania
Fecha de estreno: 8 de septiembre de 2004
Género: bélico, drama, biografía, histórica
Duración: 178 minutos en versión extendida
Idioma: alemán
Productora: Constantin Film

Imposible es que un film que toca la célula más sensible de la historia de la humanidad no sea objeto de múltiples controversias y debates. La caída (Der untergang, 2004), película alemana dirigida por Oliver Hirschbiegel, merece mención especial. Primera en tener a Adolf Hitler en un papel protagónico, narra los últimos días de vida del líder Fürer, con una visión particularmente íntima, perturbadoramente íntima, inquietante quizás también por crear una especie de clima de “arrepentimiento”, e incluso ignorancia, de aquellos testigos y, ¿por qué no?, cómplices de lo ocurrido, como es el caso de la bella secretaria Traudl Junge.

Este largometraje puede ser juzgado por mostrar el lado más humano de Hitler pero, como dijo el filósofo y escritor José Pablo Feinmann a Clarín, ¿acaso al fin de cuentas se puede excluir de cualquier persona su rasgo propio de humanidad? “El nazismo es uno de los movimientos más racionales de la historia humana”, ¿acaso no es esta nuestra condición distintiva?, ¿acaso no es nuestro estandarte de raza superior?

Puede también pecar de neutral, puede adjudicársele una falta de posición acerca de un tema que no sólo genera una postura casi instintiva, sino que también crea las más opuestas posiciones. Citando al cineasta alemán Wim Wenders (Página 12, 2 de junio de 2005), “las imágenes tienen necesidad de un punto de vista claro, de una posición que La caída sólo simula”. Búsqueda de objetividad, quizás, intento de una representación lo más cercana a lo biográfico, se concuerda con que, después de mostrar escenas de lo más crudas, deja a puertas adentro el tan esperado final del Fürer, concediéndole su deseo de intimidad, la preservación de su orgullo. Pero, ¿no podemos también ser capaces de completar el cuadro con la escena faltante de acuerdo a nuestra más profunda fantasía?

Bruno Ganz, actor que interpreta a Adolf Hitler en el film, comentó que su trabajo consistía justamente en ver un destello de humanidad en el personaje, asumiéndose una interpretación por su parte. Al fin de cuentas, ¿no es esa la labor de un artista? Humanidad, palabra ambigua, porque ser humano es ser portador de carencias, de vulnerabilidad, de sensibilidad, pero también de una latencia de desquicio, de desvastación, cólera, deseo de poder, gloria y reconocimiento, que puede dispararse de formas tan diversas que tal vez nosotros mismos terminaríamos sorprendiéndonos de lo resultante. La caída, entonces, no sería más que otro de nuestros chivos expiatorios, un recordatorio vergonzoso de lo que podemos llegar a ser capaces.

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