Artículo de David Lynch en DE-G Magazine

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El gran sueño de David Lynch


Podríamos haber imaginado que el gran sueño de David Lynch se llevaría a cabo en una habitación con paredes constituidas por cortinas rojas, con piso blanco y negro en zigzag y llena de personajes excéntricos que nos hablan al revés. Pero no. The Big Dream es una serie de doce temas (incluida la versión de The Ballad Of Hollis Brown de Bob Dylan y un bonus track a cargo de Lykke Li) que nos llevan a terrenos orgánicos y electrónicos.

Este nuevo disco, sucesor de Crazy Clown Time, nos sigue invitando a recorrer laberintos mentales, nos convoca en cada una de sus letras a ingresar a un mismo mundo onírico, transformando las melodías en imágenes, en sensaciones. Lynch se vuelve incapaz de separar sus instintos cinematográficos de sus canciones, las cuales nos remiten a cualquiera de sus películas, impidiéndonos encontrar significados aparentes, no sin antes aprender a buscarlos, viendo más allá… como él nos tiene acostumbrados.

The Big Dream nos abstrae, hasta el punto en que las doce canciones completas empiezan a formar una masa uniforme. Mezclando lo retro-indie con electrónica, cuerdas y percusiones no sintéticas, sin olvidar su particular voz nasal, va dejando de lado el estilo pop, convirtiéndolo a una especie de blues postmoderno autorreferencial.

A pesar de ser uno de los cineastas más reconocidos de los últimos tiempos, David se atreve a experimentar en otros terrenos, donde la música, la pintura e incluso la meditación trascendental o una propia marca de café ya forman parte de su universo propio, demostrándonos que para poder expresarnos nunca vamos a encontrar límites, incitándonos a no despertar de ese gran sueño. Y así se nos termina complicando separar al artista de su trabajo, y el apellido Lynch va dejando de ser un sustantivo propio, para transformarse en adjetivo.

All things must pass

All things must pass

Creación de un obituario como trabajo práctico de la materia “Redacción de críticas”. Junio 2012.

Como pez en el agua

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Sucesor de muchos, innovador como pocos, Lisandro Aristimuño arrancó su gira anfibia llenando el Gran Rex de sonidos orquestales combinados con la más sutil electrónica. El músico rionegrino puso en escena toda su propuesta instrumental y audiovisual, sumergiendo al público en un estanque de emociones.

Contando con la presencia de amigos invitados de alta talla como Lito Vitale, Fabiana Cantilo, Dread Mar, Gabo Ferro, Luciana Jury, Hilda Lizarazu, y Boom Boom Kid, Aristimuño repasó su discografía comenzando con el tema “Elefante”, el mismo que abre también su último trabajo (Mundo anfibio) y dando cierre al show con un muy alto “Todo lo que tengo”, dejando al espectador muy en claro de lo ofrecido arriba del escenario.

Con tintes existencialistas y, a su vez, ecológicos, lleva constantemente a cuestionarnos acerca de la complejidad de la vida moderna y nuestra capacidad de adaptación. Esta noche, el músico no dejó de crear el efecto de un clima intimista, a pesar de las más de tres mil personas que colmaban la sala, llevando a cada uno a sentir que pisa tierra húmeda sin haberse siquiera levantado de la butaca.

Su talento no cabe en un disco, lo transgrede. El público reconoce y aplaude su singularidad, su persistente experimentación, su originalidad autóctona y fresca, su aire patagónico, su poder de transformación de aromas, texturas, sabores y sensaciones en lo que mejor le sale hacer: música.

Gira anfibia”, Lisandro Aristimuño
03 de agosto de 2012, teatro Gran Rex, Buenos Aires, Argentina.