Artículo de David Lynch en DE-G Magazine

http://de-gmagazine.blogspot.com

Anuncios

El gran sueño de David Lynch


Podríamos haber imaginado que el gran sueño de David Lynch se llevaría a cabo en una habitación con paredes constituidas por cortinas rojas, con piso blanco y negro en zigzag y llena de personajes excéntricos que nos hablan al revés. Pero no. The Big Dream es una serie de doce temas (incluida la versión de The Ballad Of Hollis Brown de Bob Dylan y un bonus track a cargo de Lykke Li) que nos llevan a terrenos orgánicos y electrónicos.

Este nuevo disco, sucesor de Crazy Clown Time, nos sigue invitando a recorrer laberintos mentales, nos convoca en cada una de sus letras a ingresar a un mismo mundo onírico, transformando las melodías en imágenes, en sensaciones. Lynch se vuelve incapaz de separar sus instintos cinematográficos de sus canciones, las cuales nos remiten a cualquiera de sus películas, impidiéndonos encontrar significados aparentes, no sin antes aprender a buscarlos, viendo más allá… como él nos tiene acostumbrados.

The Big Dream nos abstrae, hasta el punto en que las doce canciones completas empiezan a formar una masa uniforme. Mezclando lo retro-indie con electrónica, cuerdas y percusiones no sintéticas, sin olvidar su particular voz nasal, va dejando de lado el estilo pop, convirtiéndolo a una especie de blues postmoderno autorreferencial.

A pesar de ser uno de los cineastas más reconocidos de los últimos tiempos, David se atreve a experimentar en otros terrenos, donde la música, la pintura e incluso la meditación trascendental o una propia marca de café ya forman parte de su universo propio, demostrándonos que para poder expresarnos nunca vamos a encontrar límites, incitándonos a no despertar de ese gran sueño. Y así se nos termina complicando separar al artista de su trabajo, y el apellido Lynch va dejando de ser un sustantivo propio, para transformarse en adjetivo.

La exposición que Vincent nunca fue capaz de soñar

Con motivo del 160° aniversario del natalicio de Vincent Van Gogh, las paredes de la Usina del Arte se llenan de color al presentar “Mi exposición soñada“, una retrospectiva con 200 obras del artista. Habiendo sido expuestas anteriormente en Ámsterdam, la exposición cuenta con cuadros en escala real, reproducidos en nuevos soportes y digitalmente restaurados, con el fin de la recuperación de sus colores originales.

Un árbol genealógico de su familia nos da la bienvenida a este recorrido cronológico, donde no encontramos ninguna pintura original, pero somos sorprendidos con la calidad de las reproducciones en nuevos soportes que nos llevan a vemos tentados a pasar el dedo sobre ellas para sentir la textura de las pinceladas, para descubrir sus matices.

 “Van Gogh quería mostrar colores vivos en sus pinturas. Desafortunadamente, algunos de sus cuadros perdieron color  con  el  tiempo.  Algunos  de  los  brotes  florales  en  Almendro  en  flor  (1891),  por ejemplo, solían ser de color rosa. Este color desapareció. Al recuperar con precaución los colores  originales,  la  exposición  muestra  de  qué  manera  Van  Gogh  concibió su pintura.” explica David Brooks, especialista en la obra de Van Gogh y curador de la exposición.

Pero las pinturas no están solas, sino que son acompañadas por extractos de cartas escritas por el mismo Vincent, detallando tanto su propio trabajo como el momento personal por el cual estaba pasando al haberlas creado.  La muestra también presenta siete animaciones en 3D de las obras “Los comedores de papas”, “Ribera del Sena”, “Vaso con girasoles”, “Casa y dormitorio”, “Capullo de Almendro”, “El asilo” y “Trigal con cuervos”, además de una pantalla interactiva sobre su obra más popular, “Noche estrellada”, y todos sus autorretratos.

Insinuar que Vincent Van Gogh, quién se suicidó a los 37 años, ahogado en su decepción y sin haber tenido ningún tipo de reconocimiento, alguna vez hubiera imaginado que sus cuadros estarían entre los más cotizados en el mercado del arte, es algo ilógico. Tan ilógico como decir que él proyectaba contar con todo un museo con su nombre por delante, con que se filmarían películas acerca de su propia vida o incluso que encontraran sus pinturas modelando rompecabezas. Entonces nos queda la incógnita, ¿quién somos los que soñamos esta exposición?

 

¿Dónde y cuándo?
Usina del Arte: Cafarena 1 (esquina Pedro de Mendoza)
Del 12 de julio al 6 de octubre
De martes a viernes de 11 a 18 hs.
Sábados, domingos y feriados de 12 a 20 hs.
http://usinadelarte.org
http://agendacultural.buenosaires.gob.ar

“La exposición vislumbra el afianzamiento de Van Gogh y su conquista de un lenguaje propio e inconfundible” – Ing. Hernán Lombardi, Ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires.

Obituario de León Ferrari para DE-G Magazine

Encontrá este artículo en la edición de agosto de DE-G Magazine
http://de-gmagazine.blogspot.com.ar/

Obsesión lunar

Yayoi Kusama es hoy en día la artista japonesa más importante y trascendente. Entrar en su obsesión infinita es camuflar los sentidos, volvernos camaleónicos y perdernos en el lenguaje psíquico que habla un universo surrealista y alucinójeno que todo lo abraza, en el que no se dislumbran límites.

“Mi deseo era predecir y estimar la infinitud de nuestro vasto universo con una acumulación de unidades en red, un negativo de puntos. Cuán profundo es el misterio de la infinitud en el cosmos. Percibiendo ese infinito quería ver mi propia vida. Mi vida, un punto, es decir, una partícula entre millones de partículas.”, explica Kusama.

Su obra se resume en la mirada del punto exacto que sintetiza el infinito y su eterno paralelismo con la nada misma. Sin siquiera percatarnos, nos adentramos en la propia intimidad de la artista, en un universo lunar y cósmico de movimientos danzantes. “Nuestra tierra es sólo un lunar entre los millones de estrellas del cosmos. Los lunares son un camino al infinito. Cuando borramos la naturaleza y nuestros cuerpos con lunares, nos integramos a la unidad de nuestro entorno. Nos volvemos parte de la eternidad…”.

¿Dónde visitar la obra de Yayoi Kusama?
Hasta el 16 de septiembre Obsesión infinita se estará exponiendo en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), Avenida Figueroa Alcorta 3415.
Encontrá este artículo en la edición de agosto de DE-G Magazine
http://de-gmagazine.blogspot.com.ar/

Un rugido que será eterno


La expectativa de vida promedio de un león aumenta considerablemente cuando se encuentra en cautiverio, respecto de su estado salvaje. El pasado 25 de julio falleció en Buenos Aires a la longeva edad de 92 años quién sin dudas fue el rugido más polémico y provocador del arte plástico en el país, León Ferrari, el artista argentino contemporáneo más criticado y censurado.

Su padre, arquitecto, pintor y fotógrafo, construyó y decoró numerosas iglesias de Córdoba y de otras provincias. Habiendo recibido parte de su educación primaria en un colegio religioso, solía describir esta experiencia como un infierno, concepto mismo con el que allí estaba obligado a convivir, como si de una especie de jaula se hubiese tratado.

Ferrari fue predador al mismo tiempo que presa: presa de prejuicios, presa de convencionalismos que no terminaban de entender su mirada ácida contra la represión y el poder de la religión. Fue un León ciego, que a través de su braile supo estar en contacto directo con el mundo moderno, logrando transmitir que el arte se mira… y también se toca.

Destruyendo mitos, supo entrecruzar permanentemente significados y significantes, exponiendo un mundo de un modo poético y polémico, no restringido a límites canonizados. Su ideología seguirá gritando a través de cada una de sus obras. Gran paradoja en Ferrari, la creación de un arte que buscó permanentemente la censura, una fiera que se sintió aún más viva tras las rejas.

 
Encontrá este artículo en la edición de agosto de DE-G Magazine
http://de-gmagazine.blogspot.com.ar/

Bajo la cúpula, el infierno son los otros

 

Título original: Under the dome
Género: drama, ciencia ficción, misterio, terror
Reparto: Mike Vogel, Rachelle Lefevre, Natalie Martinez, Britt Robertson, Alexander Koch, Nicholas Strong, Colin Ford, Jolene Purdy, Aisha Hinds, Jeff Fahey, Dean Norris
País de origen: Estados Unidos Flag of the United States.svg
Producción: Randy Sutter
Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Stephen King, Stacey Snider, Darryl Frank, Justin Falvey, Jack Bender, Brian K. Vaughan, Neal Baer
Cadena original: CBS
Fecha de emisión: 24 de junio de 2013 – presente

Para quien leyó un libro, le haya gustado o no, posteriormente ver su adaptación en cine o en televisión se transforma en jugar a encontrar las “7 diferencias” entre una cosa y la otra. La vasta obra de Stephen King jamás ha quedado fuera de este tipo de controversias, llegando en ciertas ocasiones él mismo a detestar el resultado final de algunas producciones basadas en su trabajo -como es conocido su rechazo absoluto a la versión de Stanley Kubrick de la novela The Shining-. Con Under the dome Stephen no tiene problemas, ya que en este caso el escritor se encuentra cómodamente sentado en la silla de productor de este nuevo drama televisivo estrenado en Estados Unidos el pasado 24 de junio por la cadena CBS.

Es sabido que todo lo que tenga el sello King se convierte en un éxito de masas, y si sumamos el hecho de que quién apadrina el programa es nada menos que Steven Spielberg y que se cuenta también en el staff con Brian K. Vaughan (conocido por sus trabajos tanto en Marvel Comics como en la también masiva Lost), no sorprende que 13 millones de personas hayan visto el piloto en vivo en Estados Unidos, convirtiéndolo en uno de los estrenos de verano más vistos.

La acción acontece en la ficticia localidad de Chester’s Mill, donde la aparente paz del pueblo rural se ve interrumpida por la caída de una misteriosa e indestructible cúpula, que no sólo deja a todos aislados del resto del mundo, sino que provoca una seguidilla de sangrientos accidentes y muertes, sembrando además la semilla de la discordia entre sus habitantes, quienes ahora más que nunca se esforzarán por tener sus oscuros secretos lo más ocultos posible.

Con la inclusión de nuevos personajes con los que la novela no cuenta -como es la incorporación de una pareja homosexual con su hija adolescente, una mujer afroamericana, un joven con raíces orientales o una flamante sheriff latina- la serie encierra bajo su domo un cóctel de clichés estadounidenses, donde siempre se deduce que la suma de diferentes edades, razas, culturas y etnias trae emparejado una audiencia igual de variada, buscando la empatía constante de cada espectador con algún punto de la historia narrada.

Con actuaciones que van de correctas a regulares, quizás el mayor acierto del casting sea la presencia de Dean Norris. Actualmente conocido por personificar al agente de la DEA y cuñado de Walter White en Breaking Bad, esta vez se pone en la piel del concejal del lugar, que no sólo tiene que lidiar con su perturbado hijo, sino que este nuevo fenómeno va a conseguir que su hambre de poder crezca proporcionalmente con sus bajos escrúpulos, quedando en Norris poco de la faceta moral que nos tiene acostumbrados con Hank Schrader.

Otro de los protagonistas se trata de -el en este caso no tan bueno- Dale Barbara , un forastero ex militar a quién el domo sorprende dentro de la ciudad, realizando una misión de la que aún no sabemos de qué se trata. Pero “Barbie” no será el único que tenga su muerto escondido dentro del placard, y la falta de electricidad, aire puro y libertad empezará a sacar lo peor de cada uno. Lo que se nos plantea entonces es cuestionarnos de dónde proviene el verdadero caos: si es de ese extraño campo de poder que deja encerrado a todo un pueblo sin ninguna explicación racional aparente, o si proviene del mismo género humano, de lo que puede llegar a ser capaz la mente humana, ya sea para sobrevivir o para sacar el mayor provecho a la situación que acontece. ¿Quién termina siendo el enemigo? ¿Lo desconocido que está en el exterior o lo que habita en uno mismo?

Todo parece indicar que la serie no seguiría los mismos pasos que siguió el libro, que sólo se tomaría la premisa inicial para que cada personaje siga un camino diferente, no el que ideó Stephen King en su obra, sino el que los guionistas decidieron que era lo mejor para la llevar a cabo la adaptación. Al fin de cuentas, como el propio King ha expresado recientemente en una carta a sus lectores, y a su vez citando a James M. Cain, la novela siempre seguirá allí, intacta, esperando en la biblioteca sin mutar ni una sola línea, ni una sola palabra, para que sea leía tantas veces como se quiera, para que sea disfrutada tantas veces como se pueda. Porque si algo nos queda claro, es que nuestra imaginación de la mano de un libro de Stephen King, es infinita, y no habrá adaptación alguna que consiga limitarla.