Cuestión de química

Es la constante, es el ciclo. Es la solución, la disolución. Así una y otra y otra vez. Es el crecimiento, y luego la decadencia, la transformación.

 

Género: Drama
Creador:
Vince Gilligan
Reparto: Bryan CranstonAnna GunnAaron PaulDean NorrisBetsy BrandtRJ MitteBob OdenkirkSteven Michael QuezadaJonathan BanksGiancarlo Esposito (ver más)
Producción Ejecutiva: Vince Gilligan, Mark Johnson
País de origen: Estados Unidos Flag of the United States.svg
Temporadas: 5
Episodios: 62
Cadena Original: AMC
Fechas de emisión: 20 de enero de 2008 – 29 de septiembre de 2013
Sitio web oficial: http://www.amctv.com/shows/breaking-bad

Cada vez estamos siendo más conscientes de que vivimos sumergidos en la era de las series, en un tiempo en que la gente tiene el poder de elegir no sólo qué ver, sino también cuando verlo. Y en esta era, hay un rey… o al menos lo hubo hasta el último domingo de septiembre. Porque Walter White resultó siendo uno de los nombres más polémicos en las redes sociales, ese nombre que no sabíamos si amar u odiar, pero que definitivamente sigue resonando en la cabeza de cada una de las personas que fue testigo del desenlace de Breaking Bad.

Al humilde profesor de química cincuentón de la sureña ciudad norteamericana de Alburquerque, sumido en una vida melodramática donde con dos trabajos tiene que mantener a su familia constituida por su hijo adolescente con parálisis cerebral y a su mujer imprevistamente embarazada, se le diagnostica cáncer de pulmón terminal, disparador por el cual comienza a utilizar sus conocimientos en la ciencia para fabricar metanfetamina para así dejarle un sustento cuando él falte. Pero, al igual que la química, la estructura de cada uno de los personajes involucrados en esta historia, cambian, evolucionan, crecen y decrecen. La premisa de Vince Gilligan (creador de la serie y anteriormente reconocido guionista de The X Files) era transformar al señor White de Mr. Chips a Scarface. Así, el protagonista se transforma en antagonista, el héroe pasa a ser un antihéroe postmoderno, que ya no identificamos como villano, sino que nos incita a justificar su obrar, porque hay algo en él con lo que nos identificamos. Por más polémicamente incorrecto que sea, termina siendo un espejo.

Tanto el reparto como el equipo de guionistas es excelso. Cada actor, cada actriz, cumple impecablemente con su rol, llegando a crear en el espectador todo tipo de emociones. Breaking Bad, sin dudas, terminó marcando el techo en cuanto a calidad en una serie, una calidad digna de grandes producciones cinematográficas, demostrándolo en reiteradas escenas a lo largo de sus cinco temporadas. Batiendo el récord de audiencia en Estados Unidos, con más de 10,3 millones de espectadores y proclamándose como el capítulo con más descargas de la historia, nos da cuenta de que estamos siendo testigos de algo verdaderamente importante en el mundo del entretenimiento.

De esta forma, el aumento de atención y la reducción de la fatiga, la disminución del apetito y del sueño, la sensación de euforia y el aumento de la frecuencia respiratoria ya no son sólo efectos por haber consumido metanfetamina, también es síntoma de aquella persona que se encuentra frente a su televisor o su computadora, deleitándose con cualquiera de los capítulos de Breaking Bad.

Yeah, Mr. White! Yeah, science!

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Bajo la cúpula, el infierno son los otros

 

Título original: Under the dome
Género: drama, ciencia ficción, misterio, terror
Reparto: Mike Vogel, Rachelle Lefevre, Natalie Martinez, Britt Robertson, Alexander Koch, Nicholas Strong, Colin Ford, Jolene Purdy, Aisha Hinds, Jeff Fahey, Dean Norris
País de origen: Estados Unidos Flag of the United States.svg
Producción: Randy Sutter
Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Stephen King, Stacey Snider, Darryl Frank, Justin Falvey, Jack Bender, Brian K. Vaughan, Neal Baer
Cadena original: CBS
Fecha de emisión: 24 de junio de 2013 – presente

Para quien leyó un libro, le haya gustado o no, posteriormente ver su adaptación en cine o en televisión se transforma en jugar a encontrar las “7 diferencias” entre una cosa y la otra. La vasta obra de Stephen King jamás ha quedado fuera de este tipo de controversias, llegando en ciertas ocasiones él mismo a detestar el resultado final de algunas producciones basadas en su trabajo -como es conocido su rechazo absoluto a la versión de Stanley Kubrick de la novela The Shining-. Con Under the dome Stephen no tiene problemas, ya que en este caso el escritor se encuentra cómodamente sentado en la silla de productor de este nuevo drama televisivo estrenado en Estados Unidos el pasado 24 de junio por la cadena CBS.

Es sabido que todo lo que tenga el sello King se convierte en un éxito de masas, y si sumamos el hecho de que quién apadrina el programa es nada menos que Steven Spielberg y que se cuenta también en el staff con Brian K. Vaughan (conocido por sus trabajos tanto en Marvel Comics como en la también masiva Lost), no sorprende que 13 millones de personas hayan visto el piloto en vivo en Estados Unidos, convirtiéndolo en uno de los estrenos de verano más vistos.

La acción acontece en la ficticia localidad de Chester’s Mill, donde la aparente paz del pueblo rural se ve interrumpida por la caída de una misteriosa e indestructible cúpula, que no sólo deja a todos aislados del resto del mundo, sino que provoca una seguidilla de sangrientos accidentes y muertes, sembrando además la semilla de la discordia entre sus habitantes, quienes ahora más que nunca se esforzarán por tener sus oscuros secretos lo más ocultos posible.

Con la inclusión de nuevos personajes con los que la novela no cuenta -como es la incorporación de una pareja homosexual con su hija adolescente, una mujer afroamericana, un joven con raíces orientales o una flamante sheriff latina- la serie encierra bajo su domo un cóctel de clichés estadounidenses, donde siempre se deduce que la suma de diferentes edades, razas, culturas y etnias trae emparejado una audiencia igual de variada, buscando la empatía constante de cada espectador con algún punto de la historia narrada.

Con actuaciones que van de correctas a regulares, quizás el mayor acierto del casting sea la presencia de Dean Norris. Actualmente conocido por personificar al agente de la DEA y cuñado de Walter White en Breaking Bad, esta vez se pone en la piel del concejal del lugar, que no sólo tiene que lidiar con su perturbado hijo, sino que este nuevo fenómeno va a conseguir que su hambre de poder crezca proporcionalmente con sus bajos escrúpulos, quedando en Norris poco de la faceta moral que nos tiene acostumbrados con Hank Schrader.

Otro de los protagonistas se trata de -el en este caso no tan bueno- Dale Barbara , un forastero ex militar a quién el domo sorprende dentro de la ciudad, realizando una misión de la que aún no sabemos de qué se trata. Pero “Barbie” no será el único que tenga su muerto escondido dentro del placard, y la falta de electricidad, aire puro y libertad empezará a sacar lo peor de cada uno. Lo que se nos plantea entonces es cuestionarnos de dónde proviene el verdadero caos: si es de ese extraño campo de poder que deja encerrado a todo un pueblo sin ninguna explicación racional aparente, o si proviene del mismo género humano, de lo que puede llegar a ser capaz la mente humana, ya sea para sobrevivir o para sacar el mayor provecho a la situación que acontece. ¿Quién termina siendo el enemigo? ¿Lo desconocido que está en el exterior o lo que habita en uno mismo?

Todo parece indicar que la serie no seguiría los mismos pasos que siguió el libro, que sólo se tomaría la premisa inicial para que cada personaje siga un camino diferente, no el que ideó Stephen King en su obra, sino el que los guionistas decidieron que era lo mejor para la llevar a cabo la adaptación. Al fin de cuentas, como el propio King ha expresado recientemente en una carta a sus lectores, y a su vez citando a James M. Cain, la novela siempre seguirá allí, intacta, esperando en la biblioteca sin mutar ni una sola línea, ni una sola palabra, para que sea leía tantas veces como se quiera, para que sea disfrutada tantas veces como se pueda. Porque si algo nos queda claro, es que nuestra imaginación de la mano de un libro de Stephen King, es infinita, y no habrá adaptación alguna que consiga limitarla.