Con sus ojos en los Oscars

3685349262_7a424f1b50

Dirección: Juan José Campanella
Guión: Eduardo Sacheri, Juan José Campanella
Reparto: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago, Javier Godino
Países: Argentina Bandera de Argentina – España Bandera de España
Fecha de estreno: 13 de agosto de 2009
Género: thriller, drama
Duración: 127 minutos

Esta noche, la alfombra roja del teatro Kodak de la ciudad de Los Ángeles se vuelve a desplegar, dándole paso al evento más importante de la industria cinematográfica a nivel mundial. Los premios de la Academia llegan a su edición número 82 y, por sexta vez en su historia, una película argentina aspira a llevarse una estatuilla dorada por mejor película extranjera, tratando así de que nuestro país se lleve por segunda vez el galardón, habiéndolo conseguido anteriormente en 1985  con
La historia oficial.

En esta ocasión, la ambición de triunfo la tiene el film El secreto de sus ojos, cuya dirección cae en manos del virtuoso Juan José Campanella, que tomando de base una novela de Eduardo Sacheri e introduciendo un combo de actuaciones para destacar, creó uno de los largometrajes más taquilleros del cine nacional.

Entre sus competidores se encuentra Ajami de Israel, La teta asustada de Perú, Un prophéte de Francia y Das weiber band de Alemania. Pero nuestra candidata corre con una ligera ventaja: Campanella fue nominado en la misma categoría en 2001 por El hijo de la novia, habiéndose quedado aquella vez con las manos vacías. Pero el director no se da por vencido, al parecer su sed de Oscar fue lo que hizo que dé un giro notable en la realización de sus producciones, ya que En el secreto de sus ojos se distingue con facilidad una oscuridad y profundidad no antes vistas en él.

La película tempranamente comienza a jugar con flashbacks, donde se muestra al fiscal Benjamín Espósito (Ricardo Darín) en 1974, yendo a una brutal escena de crimen que, a pesar de considerarla en un primer momento como “una más” en lo que va de su trabajo, termina marcando su vida para siempre. Tanto es así, que 25 años después, ya jubilado, decide escribir una novela sobre este caso, que lo conmovió por tener una clase de amor que él todo el tiempo se rehusaba a reconocer en sí mismo.

Campanella no dejó nada echado al azar, incluyó en esta película un cóctel de géneros como para que nadie deje de tener cierta empatía con ella, porque si bien a simple vista se la puede catalogar como un drama policial, es evidente su pizca de humor, de la mano de un Guillermo Francella que si bien sorprende, no deja de ser el mismo talentoso Francella de siempre, con o sin bigote, pero, sobre todo, es innegable que cruzó una barrera en la historia romántica de Darín con Soledad Villamil (la protagonista femenina del film), rozando ya la cursilería típica una telenovela orienrada a llenar las tardes de una señora ama de casa.

“Toda ficción es responsable de los hechos que elige evocar”, afirma Carolina Giudici en Crítica Digital, y es que en esta película se puede ver de trasfondo una situación socio-política que impactó duramente la historia argentina, pero que Campanella deja sólo de telón, como si fuera un ingrediente más en su receta de película candidata a llevarse los mejores premios cinematográficos, como si quisiera dejar en el film la impronta argentina. El director insiste constantemente en la tecla rota de la máquina de escribir que Espósito usa para la redacción de su novela, la letra A, pero deja pendiente otras dos letras iguales, evocando a la deducción por parte de espectador.

Con diálogos brillantes y tomas impecablemente realizadas, El secreto de sus ojos deja al público preguntándose por la inverosimilitud en partes de la trama, de cómo sólo una simple mirada en una antigua fotografía basta para resolver todo un crimen  de cómo un hombre común, trabajador, como es el caso del viudo (interpretado por Pablo Rago) puede encargarse él solo de vengarse, o ajusticiar quizás, a un sicario con cantactos en el poder.

Alan Pauls, en su crítica a esta película en Página 12, menciona el anacronismo como una voluntad definida, como una estrategia. Y es que Campanella esta vez puso todas sus cartas sobre la mesa, con miras a un Oscar pendiente. “El tipo puede hacer cualquier cosa para ser distinto, pero hay una cosa que no puede cambiar. Ni vos, ni él, ni yo, nadie. No puede cambiar de pasión”, y así como el asesino tenía la suya,  Campanella tiene la propia, y este film es su reflejo más fiel.

[Trabajo final de la materia «Taller de redacción de críticas» (IUNA), cuya consigna fue escribir acerca de la película «El secreto de sus ojos», simulando ser una presentación en algún medio el día mismo de la entrega de los premios Oscar, donde dicho film compitió.]